El mundo está cambiando. Muchas personas buscan ser felices y tener un poco de esperanza fuera de sus casas, de sus países.
Llegan hasta nosotros con ganas de una vida mejor, de un poco de ilusión.
No son diferentes a nosotros. Son gente como yo. Con sueños, proyectos, pero también con miedos y dificultades.
No son extraños, no son extranjeros, son personas y niños iguales que yo.
Dios les quiere como me quiere a mí.
“Jesús, te pedimos por aquellos niños
que vienen de otros países y culturas, en especial por los niños de Ucrania que están sufriendo esta absurda guerra,
para que entre nosotros se sientan
iguales y queridos por todos.”
SAN PEDRO POVEDA, RUEGA POR NOSOTROS
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