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miércoles, 16 de marzo de 2022

ORACIÓN DE LA MAÑANA SECUNDARIA: PEDRO POVEDA, HOMBRE COMPASIVO - Jueves 17 de marzo de 2022


“Como vuestra misión ha de ser de atracción, vuestro espíritu ha de ser atrayente; para conseguirlo necesitáis sacrificaros mucho y amar mucho. Si no os sacrificáis, no podréis aparecer amables; y si no amáis no prodigaréis beneficios. Haced amable la virtud”.

A impulsos de una llamada irresistible, Pedro Poveda, en Guadix, se acerca y se deja afectar por las situaciones de miseria que le rodean. Ve en el pobre una dignidad indestructible que grita justicia. En los niños sin escuelas, no una plaga, sino una esperanza de futuro que hay que cultivar. “No se avergüenza de llamarles hermanos”, como dice el autor de la Carta a los Hebreos de Cristo, ni de pedir en su nombre a todo el que pudiera ayudarle a acometer la obra de la Fundación de las escuelas del Sagrado Corazón que tienen por objeto –escribe Poveda- proporcionar enseñanza gratuita, alimentar y vestir, en cuanto es posible, a las clases proletarias.
Su mirar está cargado de cuidado y amor y hasta de pasión: “si hay que velar, se vela; si hay que sufrir, se sufre; si hay que morir, se muere...”. Es una mirada que no le coloca en la pasividad o impotencia, sino que le lanza a apresurar la llegada del Reino entre los pobres. Comenzar haciendo, pide a sus colaboradores.
Convencido de que Dios humaniza, de que su acercamiento es bueno para el hombre, y de que “el fundamento de la educación y la base de todo progreso moral y material es Jesucristo (...) lo primero que hicimos fue instalar el Santísimo Sacramento en nuestra Ermita”.
Pero para San Pedro Poveda el ámbito de este acercamiento de Dios -su Encarnación- no es sólo, ni principalmente el culto, sino la vida y la historia de los hombres y mujeres concretos en todo lo que necesitan de pan, de educación y de vida digna. Sin generar servidumbre. Cada uno debe tomar en peso su propia formación. Pero debe ser acompañado. ¡Qué bien lo expresó sin saberlo, “Juanico”, un gitano de las cuevas que a su edad avanzada recordaba lo que supuso P.Poveda para ellos: Yo le digo a usted que aquel hombre se despepitaba por dar crianza a los niños...Vamos, que si no se va Don Pedro de aquí, yo sería un hombre...Yo no he visto a nadie que tenga un corazón tan hermoso como él tenía”
Don Pedro, como le llamaban, no pensaba dejarles. Tuvo que abandonar Guadix: “poniendo la mira en el bien de los demás y en el mío propio...Hubo momentos en que todo se concertó contra mí”, escribe muchos años después, en notas confidenciales. Y es que como buen seguidor de Jesús, no podía ser más que su Maestro. El mundo de los “sanos y puros”, que teme contaminarse, se opuso entonces, como se opone ahora, a ese “acercamiento”, a esa salida a las periferias existenciales, como no cesa de urgirnos el Papa Francisco, a esa humanidad tan humana de Dios, que desde su Encarnación no puede continuar siendo Dios, sin ser verdaderamente hombre. Por eso Jesús “pasó haciendo el bien”, es decir, reorientando desde dentro todo el entramado de relaciones humanas, incluidas la religión, en sintonía con los valores del Reino de su Padre que El vino a anunciar.



SAN PEDRO POVEDA, RUEGA POR NOSOTROS


 

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