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VÍDEO DEL LEMA
https://www.youtube.com/watch?v=-I9hfiQdKNc
domingo, 22 de marzo de 2020
COMENTARIO A LAS LECTURAS DE HOY
El pueblo de Dios se planteó desde antiguo un gran problema: ¿cómo saber quién es el enviado de Dios? Muchos aparecían haciendo alarde de sus habilidades físicas, de su astucia, de su sabiduría, incluso, de su profunda religiosidad, pero era muy difícil saber quien procedía de acuerdo con la voluntad del Señor y quien quería ser líder únicamente para obtener el poder.
En la época de Samuel la situación era realmente complicada. El profeta, movido por el Espíritu de Dios, buscó un líder que sacara al pueblo del difícil atolladero de la crisis interna de las instituciones tribales y de la amenaza de los filisteos. Surgió Saúl, un muchacho distinguido, de buena familia y de extraordinaria complexión física. Los hebreos más pudientes lo apoyaron de inmediato, esperando que el nuevo rey lograra controlar el avance de los filisteos. Sin embargo, el nuevo rey en poco tiempo se convirtió en un tirano insoportable que agravó el conflicto interno y que, por sus constantes cambios de comportamiento, comprometió seriamente la seguridad de las tierras cultivables. Samuel, entonces, pensó que la solución era ungir un nuevo rey, una persona que se pudiera hacer cargo de la situación. La unción profética se convirtió, en aquel momento, en el medio por el cual se legitimaba la acción de un nuevo líder ‘salvador’ del pueblo. Siglos más tarde, los profetas se dieron cuenta de que no bastaba cambiar el rey para cambiar la situación, sino que era necesario buscar un sistema social que respetara los ideales tribales, lo que luego se llamo ‘el derecho divino’. Sin embargo, subsistió la idea de que el ‘líder salvador’ tenía que ser designado por un profeta reconocido. De este modo, la unción de los caudillos de Israel pasó a ser un símbolo de esperanza en un futuro mejor, más acorde con los planes de Dios.
En la época del Nuevo Testamento, el pueblo de Dios que habitaba en Palestina enfrentó un gran reto: ¿cómo hacer reconocer a Jesús como ungido del Señor? Aunque Jesús había conocido a Juan Bautista y, luego, había retomado su predicación, se cernía aún sobre él la duda, debido a su origen humilde, a la manera tan diferente de interpretar la ley y a su poca vinculación con el templo y sus rituales. Muchos se oponían a reconocer que él era un profeta ungido por el Señor, movidos simplemente por prejuicios culturales y sociales. La comunidad cristiana tuvo que abrirse paso en medio de estos obstáculos y proclamar la legitimidad de la misión de Jesús. Solamente quien conociera la obra del Nazareno, su entrañable amor a la vida, su dedicación a los pobres, su predicación del reinado de Dios, podía reconocer que él era el “ungido”, el “Mesías” (como se dice en hebreo), o el “Cristo” (como se dice en griego).
Las ‘señales y prodigios’ que Jesús actuó en medio de la gente pobre causaron gran impacto y, por esto, fueron motivo de controversia. Los opositores del cristianismo veían en las sanaciones que Jesús obraba, simplemente la labor de un curandero. Sus discípulos, por el contrario, comprendían todo su valor liberador y salvífico. Pues, no se trataba sólo de poner remedio a las limitaciones humanas, sino de devolverle toda la dignidad al ser humano. La persona que recuperaba la visión podía descubrir que su problema no era un castigo de Dios por los pecados de sus antepasados, ni una terrible prueba del destino. Era una persona que pasana de la desesperación a la fe y descubría en Jesús al profeta, al ungido del Señor. Su problema, una limitación física, se le había convertido en una terrible marca social y religiosa. Pero, el problema no era su limitación visual, sino la terrible carga de desprecio que la cultura le había impuesto. Jesús lo libera del insufrible peso de la marginación social y lo conduce hacia una comunidad donde lo aceptan por lo que él es, sin importar las etiquetas que los prejuicios sociales le habían impuesto.
En el evangelio se nos relata una especie de drama entre los vecinos del lugar donde el ciego solía pedir limosna, los fariseos que eran un grupo de judíos piadosos y cumplidores de la ley y los “judíos” en general, una expresión genérica con la que el evangelista designa a las altas autoridades religiosas del pueblo judío de la época de Jesús. Hasta los padres del ciego son involucrados en el drama.
Se trata de un verdadero «drama teológico», simbólico, de una gran belleza literaria. De ninguna manera se trata de la crónica cuasi-periodística de un hecho histórico. No olvidemos que es Juan quien escribe, y que su evangelio se mueve siempre en un alto nivel de sofisticación, de recurso al símbolo y a la insinuación indirecta. Si tenemos que dirigir la palabra en la homilía, conviene no «contar» las cosas como quien cuenta hechos históricos tal cual, como si estuviera entreteniendo a unos niños. Los oyentes son adultos y agradecen que se les trate como a tales, y que quien que tiene la palabra en el ámbito litúrgico –donde por respeto nadie va a levantar la mano para contradecir–, no crea por eso que puede decir cualquier cosa, que «todo cuela» en ese ambiente.
En el «drama teológico» que hoy leemos, de Juan, el ciego se convierte en el centro. Todos se preguntan cómo es posible que un ciego de nacimiento sea ahora capaz de ver. Sospechan que algo grande ha sucedido, preguntan por el que ha hecho ver al ciego, pero no llegan a creer que Jesús sea la causa de la luz de los ojos del ciego. Un simple hombre como Jesús no les parece capaz de obrar tales maravillas. Menos aún habiéndolas obrado en sábado, día sagrado de descanso que los fariseos guardaban de manera escrupulosa. Y menos aún siendo el ciego un pobretón que pedía limosna al pie de una de las puertas de la ciudad. Todos interrogan al pobre ciego que ahora ve: los vecinos, los fariseos, los jefes del templo. Jesús se hace encontradizo con él, solidariamente, al enterarse de que lo han expulsado de la sinagoga. Y en este nuevo encuentro con Jesús el ciego llega a «ver plenamente», a «ver» no sólo la luz, sino la «gloria» de Dios, reconociendo en él al enviado definitivo de Dios, el Hijo del hombre escatológico, el Señor digno de ser adorado... Ese es el mensaje que Juan elabora y nos quiere transmitir narrando un drama «teológico» –como es su estilo– más que afirmando proposiciones abstractas, como hubiera hecho si hubiera sido de formación filosófica griega.
Al final del texto las palabras que Juan pone en labios de Jesús hacen explotar el mensaje teológico del drama: Jesús es un juicio, es el juicio del mundo, que viene a poner al mundo patas arriba: los que veían no ven, y los que no veían consiguen ver. ¿Y qué es lo que hay que ver? A Jesús. Él es la luz que ilumina.
No haría falta echarle metafísica y ontología griega a este drama judío... Es un lenguaje de «confesión de fe». La comunidad de Juan está «entusiasmada», llena de gozo y de amor, poseída realmente por el descubrimiento que ha hecho en Jesús. Sienten que Él les cambia el mundo, que ven las cosas al revés que antes, y que es en Él en quien Dios se les ha hecho patente. Y así lo confiesan. No hace falta más. La ontología que los siglos subsiguientes volcaron sobre el tema, es un añadido cultural, occidental, griego. Para el caso, sobra. Sobra para quien quiere creer, porque no está obligado a creer metafísica, sino sólo a establecer su relación con Jesús...
¿Qué significa hoy para nosotros? Lo mismo, sólo que a 20 siglos de distancia. Con más perspectiva, con más sentido crítico, con más conciencia de la relatividad (no digamos “relativismo”) de nuestras afirmaciones, sin fanatismos ni exclusivismos, sabiendo que la misma manifestación de Dios se ha dado en tantos otros lugares, en tantas otras religiones, a través de tantos otros mediadores. Pero con la misma alegría, el mismo amor y el mismo convencimiento.
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 79 de la serie «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El ciego de nacimiento». El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/79-el-ciego-de-nacimiento/
La serie «Otro Dios es posible» tiene un capítulo que puede ser útil para comentar este evangelio, el 31 («¿Dios hace milagros?») [https://radialistas.net/31-dios-hace-milagros/].
Para la revisión de vida
Jesús dice que ha venido para “abrir un juicio”. Su vida y su testimonio nos emplazan con un desafío ante el que necesitamos pronunciarnos. Sugerencia: entrar en mí mismo, en oración profunda, encarándome con este ser-humano-que-es-juicio-de-Dios. Renovar y profundizar mi encuentro con Jesús. Sentirme desafiado por su vida y por su palabra. Aceptar gozoso el reto de vivir a la altura del desafío que nos hace.
Jesús dice que ha venido para “abrir un juicio”. Su vida y su testimonio nos emplazan con un desafío ante el que necesitamos pronunciarnos. Sugerencia: entrar en mí mismo, en oración profunda, encarándome con este ser-humano-que-es-juicio-de-Dios. Renovar y profundizar mi encuentro con Jesús. Sentirme desafiado por su vida y por su palabra. Aceptar gozoso el reto de vivir a la altura del desafío que nos hace.
Para la reunión de grupo
- La “selección” de David (primera lectura) para ser ungido es uno de los casos típicos en la Biblia –de los que hay muchos más- en el que “los caminos de Dios no son nuestros caminos”, ni sus criterios son los nuestros… Dios le dijo a Samuel: «Dios no mira como los hombres, que ven la apariencia. El Señor mira el corazón» (1Sm 16,7). Estudiemos y glosemos en grupo esas diferencias entre los criterios de Dios y los criterios de los humanos…
- La “selección” de David (primera lectura) para ser ungido es uno de los casos típicos en la Biblia –de los que hay muchos más- en el que “los caminos de Dios no son nuestros caminos”, ni sus criterios son los nuestros… Dios le dijo a Samuel: «Dios no mira como los hombres, que ven la apariencia. El Señor mira el corazón» (1Sm 16,7). Estudiemos y glosemos en grupo esas diferencias entre los criterios de Dios y los criterios de los humanos…
- Parece que Juan quisiera hacer énfasis en la ceguera especial que tienen las autoridades religiosas para admitir el milagro de Jesús. Quienes deberían ser los más lúcidos resultan los más ciegos. ¿Tiene este aspecto del evangelio de hoy alguna relevancia para nuestros días?
- La Organización Mundial de la Salud señala que hay discapacidades físicas, mentales y sensoriales, y que un 15% de la población mundial (más de mil millones de personas), padece alguna forma de discapacidad. Además, se calcula que entre 110 y 190 millones de personas mayores de 15 años tienen serias dificultades para funcionar en el medio en el que se desenvuelven. La cifra va en aumento por la longevidad de la población y las enfermedades crónicas. El panorama se torna desolador, pues la demanda de recursos a los gobiernos para este renglón presupuestario, queda permanentemente insatisfecha (déficit porcentual de 35 a 50 en los países desarrollados y de 76 a 85 en los demás). La ceguera, en sus diferentes grados, es una discapacidad bastante frecuente en nuestros medios. La OMS calcula que hay unos 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas, y el resto presenta serias deficiencias visuales. Comentar
Para la oración de los fieles
- Para que la Iglesia abandone toda forma de autoritarismo y actúe llevando al mundo la luz que recibe del Evangelio. Oremos...
- Para que la Iglesia abandone toda forma de autoritarismo y actúe llevando al mundo la luz que recibe del Evangelio. Oremos...
- Para que prevalezcan las personas y sus derechos sobre las leyes y las tradiciones. Oremos...
- Para que quienes dudan de la presencia de Dios entre nosotros, descubran su amor por el testimonio vivo y eficaz de la iglesia. Oremos...
- Para que caminemos como hijos de la luz, denunciando toda opresión, violencia e injusticia. Oremos...
- Para que el Señor. abra nuestros ojos y no vayamos nunca tras ningún “otro pastor”. Oremos...
- Para que nuestra comunidad, que comparte un mismo pan, comparta igualmente los demás bienes. Oremos..
Oración comunitaria
- Tú, Señor, que nos abres los ojos para que descubramos la hermosura de la creación y la grandeza de tu amor, ayúdanos a colaborar contigo para que todas las personas puedan alegrarse en su vida al ver tu luz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén
- Tú, Señor, que nos abres los ojos para que descubramos la hermosura de la creación y la grandeza de tu amor, ayúdanos a colaborar contigo para que todas las personas puedan alegrarse en su vida al ver tu luz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén
ORAMOS CON LA PALABRA DE DIOS DEL DÍA DE HOY. 4º DOMINGO DE CUARESMA
Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):
Primera lectura
Lectura del primer libro de Samuel (16,1b.6-7.10-13a):
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»
Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»
Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»
Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»
Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»
Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.»
Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»
Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.
Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»
Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.
Palabra de Dios
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.»
Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.»
Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.»
Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.»
Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?»
Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.»
Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.»
Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo.
Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste.»
Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 22,1-3a.3b-4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,8-14):
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»
Palabra de Dios
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz –toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz–, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»
Palabra de Dios
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
Palabra del Señor
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
Palabra del Señor
sábado, 21 de marzo de 2020
ORACIÓN DE LA MAÑANA: SÁBADO 21 DE MARZO DE 2020
20 de marzo: «Amarás al Señor con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo» (Mc 12,28b-34)
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
viernes, 20 de marzo de 2020
INICIATIVA NO ESTÁS SOLO
NO ESTÁS SOLO. Compartimos con vosotros esta iniciativa de los Jesuitas para que la difundáis entre aquellas personas que sepáis puedan estar solas y necesiten un rato de compañía... o difundirla entre vuestras amistades para que a su vez la difundan... Si alguna persona quiere contactar lo mejor es que ellos mismos puedan registrarse en la propia web: https://noestassolo.es/ . Pero quizás muchas de estas personas ni siquiera estén familiarizadas con Internet, por lo que se ha habilitado también un teléfono 667548854, de manera que ahí les ayuden a registrarse y establecer el contacto con los voluntarios. Gracias. Pásalo..
.
.
jueves, 19 de marzo de 2020
ORACIÓN DE LA MAÑANA 20 DE MARZO DE 2020
Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados por el coronavirus
Oh María,
tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Confiamos en ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz
te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe
Tú, salvación del pueblo romano
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
¡Amén!
HABITARÉ - JOSÉ IBÁÑEZ
Este gran cantautor jiennense nos invita a confiar en el Señor y dejar que su presencia habite en nosotros. Buen día
Siempre que me encuentro como oveja sin pastor
vienes Tú, Señor, para ayudarme.
En verdes praderas Tú me haces descansar,
me conducirás hasta salvarme.
Oh, mi Señor, no sé qué hacer
¿cuándo veré el camino?.
Y hoy siento que nada me falta.
Y habitaré en Tu casa por la eternidad,
yo te amaré solo a Ti.
Aunque camine por senderos oscuros,
yo te veré junto a mi.
Señor, hoy soy más que ayer por Ti.
Habitaré,
habitaré,
siempre aquí estaré.
FELICIDADES JOSEFA SEGOVIA
Hoy, día de San José, felicitamos a todos los hombres y mujeres que llevan este nombre- Pero de una manera especial nos acordamos de aquella mujer fuerte, de fe inquebrantable. Felicidades a la Primera Directora de nuestro colegio y la mujer que entendió como nadie la Idea Buena de Pedro Poveda.
FELICIDADES
FELICIDADES
ORACIÓN DE LA MAÑANA. JUEVES 19 DE MARZO 2020
Pedro
Poveda también hablaba mucho sobre algo parecido a ese “¿Cuántos
panes tenéis?”.
Cierra los
ojos. Apoya muy bien las plantas de los pies en el suelo. Pon tu espalda
derecha. Respira. Toma aire, y siente cómo éste ensancha tu pecho, tu vientre y
se mueve por todo el cuerpo. Suelta el aire, y siente cómo todo el cuerpo
devuelve ese aire hacia el exterior. Repite esto varias veces mientras lees las siguientes frases de Pedro Poveda:
<<Tú tienes que ser tú. Tu trabajo no está en despojarte del
ser que tienes y en adquirir otro nuevo, sino en perfeccionar todo tu ser
(...).
Apóyate en ti mismo. Créete a ti mismo más que a los otros y mídete
por lo que sabes de ti (...)
No trates de aparentar lo que no eres, ni ocultes con artificios tus
bondades, ni confieses tus flaquezas sin discreción (...).
Si eres alegre, tienes todo ganado. La alegría hace breve el tiempo,
fácil la vida y amables las personas; en suma, convierte en cielo la tierra
(…).
La mansedumbre, la afabilidad, la dulzura, conquistan el mundo, y se
corrigen los males mejor que de ningún otro modo (…)>>.
¿Hay algo
de todo esto que te haya resonado por dentro?
¡Buenos
días!
miércoles, 18 de marzo de 2020
LA CAJA DE LOS HILOS
Os dejamos este enlace para reflexionar un poquito. Esperamos que os guste.
www.antonio-moreno.es/hilodemipadre/
ORACIÓN DE LA MAÑANA 18 DE MARZO DE 2020
Hoy vamos a
escuchar otro cuento para ayudarnos a descubrir lo importante que es la misericordia en esta cuaresma:
Cierto
día, iba paseando por una calle cuando de repente vi a un niño hambriento,
sucio y tiritando de frío dentro de sus harapos.
Me
encolericé y le dije a Dios:
–
¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para ayudar a ese pobre
niño?
Esperé
la respuesta, pero fue en vano.
Sin
embargo, aquella noche, cuando menos lo esperaba, Dios respondió a mis
preguntas airadas:
–
Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti.
Ese “te
he hecho a ti”…¿no se parece a la pregunta de Jesús en el evangelio del
lunes: “¿Cuántos panes tenéis?”? Si lo piensas bien, ambas buscan lo
mismo: que mires hacia dentro de ti y veas qué hay para dar. Hoy lo que puedes hacer es ser misericordioso quedándote en casa.
¡Buenos
días!
martes, 17 de marzo de 2020
ORACIÓN 17 DE MARZO PARA LOS MÁS PEQUEÑINES
Todo lo que nos rodea es maravilloso. Tenemos un mundo precioso. ¿Nosotros también lo somos? Vamos a ver un vídeo para ver todo lo bonito y positivo que nos rodea.
Oración:
Padre Dios, ¡Gracias, gracias, muchas gracias!
Por la luz de las estrellas.
Por la arena de la playa.
Por la brisa y las mareas.
Por las flores y las plantas.
¡Gracias, gracias, muchas gracias!
Por los árboles del bosque.
Por el vuelo de los pájaros.
Por el mar y sus delfines.
Por los perros chiquitines.
¡Gracias, gracias, muchas gracias!
¡Por crear todas las cosas!
¡Y, además, por regalarlas!
¡Gracias, Padre nuestro!
¡Muchas gracias!
¡Buenos días!
lunes, 16 de marzo de 2020
ORACIÓN DE LA MAÑANA DEL MARTES 17 DE MARZO DE 2020
Ayer, en el
evangelio, Jesús les preguntaba a los apóstoles: <<¿Cuántos panes
tenéis?>>. Ahí está la clave de esta semana. ¿Cuánto tenemos dentro
de nosotros?
Esta pregunta
deberíamos hacérnosla cuando miramos alrededor. ¿Somos conscientes de lo que
tenemos?
¿Dices tú
también eso de “qué mundo tan maravilloso”? Dilo, dilo durante todo el día,
para tus adentros, a modo de agradecimiento. Si así lo piensas, tu interior
cambiará y serás capaz de ver todo lo bonito y positivo que nos rodea.
¡Buenos
días!
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